Cinco obras en un acto
Cinco obras en un acto SVETLOVIDOV.—Pero ¡soy un hombre!… ¡Un ser viviente!… ¡Por mis venas fluye sangre, no agua!… ¡Soy noble de nacimiento y, antes de meterme en este hoyo, serví en el ejército… en artillería!… ¡Y qué buen mozo era! ¡Qué guapo!… ¡Qué hombre cabal, valiente e impetuoso!… ¡Dios mío!… ¿Adónde fue a parar todo?… Y luego, Nikituschka…, ¡qué actor fui!… (Levantándose y apoyándose en el brazo del apuntador.) ¿Dónde están ahora aquellos tiempos?… ¿Adónde se fueron?… ¡Dios mío!… ¡Hoy, precisamente, mirando este hoyo, lo recordé todo!… ¡Él es el que ha devorado cuarenta años de mi vida!… ¡Y qué vida, Nikituschka! ¡Mirándola ahora, la veo toda entera, hasta en su último detalle, y tan claramente como tu cara!… ¡Primero, el entusiasmo de la juventud…, la fe, el ardor, el amor de las mujeres! ¡Las mujeres, Nikituschka!…
NIKITA IVANICH.—¡Debe marcharse a dormir, Vasil Vasilich!