Cinco obras en un acto
Cinco obras en un acto JIRIN.—(A gritos, y asomando la cabeza por la puerta.) ¡Diga que compren en la farmacia quince «kopeikas» de gotas de valeriana y que traigan también al despacho del director agua fresca!… ¡Hay que decÃrselo cien veces! (Yendo hacia la mesa.) ¡Estoy rendido completamente!… ¡Ya son tres dÃas y tres noches las que llevo escribiendo, y sin pegar los ojos!… ¡La mañana y la tarde me las paso aquÃ, escribe que te escribe, y la noche, tosiendo en casa!… (Tose.) ¡Y ahora, por añadidura, siento todo el cuerpo congestionado!… ¡Tengo temblor…, calor…, tos…, dolor de piernas y como unas chispas en los ojos!… (Se sienta.) Nuestro director…, ese granuja…, ese pamplinoso…, se dispone a leer hoy en la junta la Memoria de este tÃtulo: «Nuestro Banco en el presente y en el porvenir»… ¡Vaya Gambetta que está hecho!… Dos…, uno…, uno…, seis…, cero…, siete… ¡Lo que quiere… (seis…, cero…, uno…, seis…) es echar polvo a los ojos mientras yo tengo que estarme aquà sentado, trabajando para él como un presidiario!… ¡En su Memoria no hace más que poesÃa…, y yo mientras…, que le lleve el diablo, trabaja que te trabaja en el ábaco!… (Haciendo chasquear este.) ¡No le puedo sufrir!… (Escribiendo.) ¿Entonces era?… uno…, tres…, siete…, dos…, uno…, cero… Prometió recompensarme por mi trabajo… Prometió que si hoy transcurrÃa todo bien y lograba embaucar al público, me darÃa un dije de oro y trescientos rublos en metálico… Veremos si es verdad… (Escribe.) Eso sÃ…, si resulta que he estado trabajando en balde…, no te enfades, hermano, entonces… Soy un hombre coiérico, y cuando me acaloro…, serÃa capaz de llegar hasta el crimen… ¡SÃ!… (De detrás del escenario llega el sonido de unos aplausos Y un ligero barullo.)
