El Jardín de los Cerezos
El Jardín de los Cerezos LUBOVA.—Siempre las datchas y los datchnik. ¡Qué vulgaridad!
GAIEF.—Soy enteramente de tu opinión.
LOPAKHIN.—Voy a llorar, a gritar, a desmayarme. Me atormentáis demasiado. Me voy, me voy lejos de aquí…
LUBOVA.—(Deteniéndole.) No se vaya usted. Acaso haya modo de arreglar algo.
LOPAKHIN.—¿Se le ha ocurrido alguna idea?