La isla de Sajalin
La isla de Sajalin En el verano de 1890, durante mi estancia en SajalÃn, habÃa en la cárcel de Aleksándrovsk más de dos mil presos, pero solo novecientos vivÃan dentro de sus muros. Veamos algunas cifras, tomadas al azar: a principios del verano —el 3 de mayo de 1890— mil doscientos setenta y nueve presos comÃan y dormÃan en la cárcel; a finales de la estación —el 29 de septiembre—, seiscientas setenta y cinco personas. En lo que respecta a las tareas que los presos desempeñan en Aleksándrovsk, hay que señalar que se trata principalmente de trabajos de construcción y mantenimiento: erección de nuevos edificios, remozado de los ya existentes, conservación de calles, plazas, etc. Los trabajos que se consideran más duros son los de carpinterÃa. Un preso que fuera carpintero antes de su detención lleva en SajalÃn una vida verdaderamente penosa; en ese sentido, su situación es mucho más lamentable que la de un pintor o un techador. La dificultad no reside en el trabajo en sÃ, sino en el hecho de que debe arrastrar desde el bosque cada tronco necesario; y en la actualidad, el lugar de tala se encuentra a casi ocho verstas del puesto. En verano produce una impresión penosa ver a esos hombres uncidos a un tronco de medio arshin de ancho y varios sazhens de largo; sus rostros expresan sufrimiento, sobre todo cuando se trata de nativos del Cáucaso, como a menudo he tenido ocasión de comprobar. Se cuenta que durante el invierno se les hielan las manos y los pies y que a veces llegan incluso a morir de frÃo antes de llegar al puesto con el tronco. También para la administración las edificaciones de madera presentan serias dificultades, porque en SajalÃn no hay muchas personas capaces de ocuparse de un trabajo tan duro con regularidad y porque la falta de mano de obra es un fenómeno corriente, a pesar de la presencia de miles de presos. El general Kononóvich me dijo que es muy difÃcil proyectar y llevar a cabo nuevas edificaciones porque no se dispone de gente. Si hay suficientes carpinteros, no hay nadie para transportar la madera; si se envÃa mucha gente a buscar madera, son los carpinteros los que faltan. Los encargados de la calefacción también tienen un trabajo muy duro, pues deben cortar la madera todos los dÃas, almacenarla y encender las estufas antes del amanecer, cuando todo el mundo duerme.