La isla de Sajalin
La isla de Sajalin En esos inofensivos azucarillos y panecillos se esconde un mal que ejerce su influencia más allá de los muros de la cárcel. El maidan es una casa de juego, una pequeño Montecarlo que fomenta en los presos una pasión contagiosa por el stoss y otros juegos de azar. Junto al maidan y los naipes anida siempre la usura, una usura feroz e implacable. Los usureros de la cárcel cobran el diez por ciento de interés por día y a veces por hora; el objeto entregado como garantía que no ha sido desempeñado en el transcurso de la jornada pasa a propiedad del usurero. Una vez cumplida su condena, los maidanschiks y los usureros se instalan en una colonia, donde prosiguen con sus lucrativas actividades; por eso no debe sorprender que en Sajalín haya colonos a los que se les pueda robar cincuenta y seis mil rublos.