La isla de Sajalin

La isla de Sajalin

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ya he mencionado los desastres causados por el río. En el lugar no hay praderas y el heno se siega en pequeños claros de la taiga o se corta con hoz allí donde se encuentra. Los propietarios más acaudalados lo compran en el distrito de Timovo. Se habla de familias enteras que en el transcurso de todo el invierno no tienen ni un pedazo de pan que llevarse a la boca y se alimentan exclusivamente de nabos. Poco antes de mi llegada a Segundo Arkovo murió de hambre el colono Skorin. De creer lo que cuentan los vecinos, solo comía una libra de pan cada tres días, y eso durante mucho tiempo. «A todos nos espera el mismo destino», me dijeron los vecinos, asustados por esa muerte. Recuerdo que, mientras me describían su vida, tres mujeres prorrumpieron en sollozos. En una isba desprovista de muebles, con una estufa tristemente apagada que ocupaba la mitad de la habitación, encontré a una propietaria rodeada de unos niños que lloraban y unos pollos que piaban; en cuanto sale a la calle, los niños y los pollos la siguen. Al verlos, ella ríe y llora, al tiempo que se disculpa por el ruido que hacen; me dice que es el final, que espera con impaciencia el regreso de su marido, que ha ido a la ciudad a vender arándanos para poder comprar pan. Corta unas hojas de col y las distribuye entre los pollos, que se lanzan ávidos sobre ellas, pero al poco rato, decepcionados, empiezan a piar con mayor fuerza. En otra isba vive un preso muy sucio, velludo como una araña, con enmarañadas cejas. A su lado hay otro preso igual de sucio y de velludo. Uno y otro tienen descendencia numerosa, pero en la isba, según me comentan, reina la mayor miseria y no hay nada que llevarse a la boca. Además del llanto de los hombres, del piar de los pollos y de sucesos como la muerte de Skorin, ¡cuántas señales indirectas de necesidad y de hambre!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker