La isla de Sajalin
La isla de Sajalin En los calabozos de Dué están recluidos criminales peligrosos, en su mayoría reincidentes o acusados de nuevos crímenes. Son hombres de aspecto totalmente normal, con caras bondadosas y algo estúpidas, que solo me llamaron la atención por su curiosidad y su deseo de responder a mis preguntas con la mayor deferencia. En la mayoría de los casos sus fechorías no eran más inteligentes o astutas que sus caras. Por lo general, los condenan a cinco o diez años por un asesinato cometido durante una pelea; luego se evaden, los capturan, se vuelven a escapar, y así hasta que los condenan a perpetuidad y los consideran incorregibles. Sus crímenes son de lo más anodino y vulgar, al menos desde el punto de vista del interés externo. Reproduje más arriba la «Narración de Yegor» de forma intencionada, para que el lector pudiera juzgar la falta de color y pobreza de contenido de los centenares de relatos, autobiografías y anécdotas que tuve que escuchar de los detenidos y sus familiares.