La isla de Sajalin
La isla de Sajalin En la cárcel de Voievodsk hay ocho presos encadenados a carretillas. Viven en celdas comunes con los demás y pasan el tiempo en la más completa inactividad. En el «Informe sobre la distribución de los distintos tipos de trabajos forzados», los presos encadenados a carretillas figuran entre los exentos. Todos llevan cadenas en las manos y en los pies: en medio de la de las manos está fijada otra de unos tres o cuatro arshines de largo, sujeta en el extremo opuesto a una pequeña carretilla. Las cadenas y la carretilla entorpecen los movimientos del preso, que trata de moverse lo menos posible, lo que entraña indiscutiblemente una degeneración muscular. Los brazos están tan acostumbrados a esa situación, que el preso ejecuta cualquier movimiento, hasta el más ligero, con un sentimiento de dificultad; cuando por fin se ve libre de la carretilla y de las cadenas, sigue teniendo los miembros agarrotados durante mucho tiempo y efectúa sin ninguna necesidad movimientos bruscos y violentos; por ejemplo, cuando coge una taza de té, derrama su contenido como si sufriera de chorea minor. A la hora de acostarse, sitúa la carretilla bajo la tarima; para que la operación resulte más sencilla, suele dejársele el extremo de la plataforma común.