La isla de Sajalin
La isla de Sajalin La orilla causó a Poliákov una penosa impresión. La consideraba una muestra típica y característica de paisaje polar. La vegetación es sarmentosa y miserable. El golfo está separado del mar por una larga y estrecha lengua de arena surcada de dunas, y tras ella se extiende infinito, durante miles de verstas, un mar sombrío y malévolo. Cuando un niño ha estado leyendo a Mayne-Reid y por la noche pierde la manta y se queda frío, sueña precisamente con un mar como ese. Es una pesadilla. Una superficie de plomo por encima de la cual «se extiende un cielo monótono y gris». Las olas sombrías rugen y se rompen en la orilla desierta, donde no crece ni un árbol; rara vez las atraviesa la mancha negra de una ballena o una foca[41].