La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Tuve que subir, en medio de la oscuridad, por una escalera exterior, húmeda y resbaladiza de lluvia. Al poco rato bajé a por tabaco y vi ese asombroso «ejército», que probablemente solo se puede encontrar en Sajalín. Parecía como si las paredes y el suelo estuviesen cubiertos de un crespón fúnebre que se moviera a impulso del viento; algunos puntos aislados que se movían con rapidez y desorden permitían adivinar de qué estaba compuesta esa masa bullente y desbordante. Se oían zumbidos y murmullos, como si las cucarachas y las chinches deliberaran antes de ponerse en camino[42].