La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Las letrinas se han construido del modo habitual, en forma de pozos negros, pero su mantenimiento es distinto que en las otras cárceles. Las exigencias de limpieza son tan elevadas que llegan a ser molestas para los propios presos. El lugar es templado y no hay malos olores, gracias a un método especial de aireación descrito en el célebre manual del profesor Erisman, creo, con el nombre de ventilación inversa[45].
El señor Livin, inspector de la prisión de Ríkovskoie, es un hombre de talento, emprendedor y con experiencia. Los aspectos positivos de la cárcel se deben sobre todo a él. Por desgracia, es un firme partidario de los azotes, algo que ya ha estado a punto de costarle la vida. Un preso armado con un cuchillo se abalanzó sobre él como una fiera, asalto que tuvo consecuencias funestas para el agresor. La constante preocupación del señor Livin por la gente, unida a su pasión por los azotes y los castigos corporales, su crueldad y su brutalidad, forman una combinación totalmente incongruente e inexplicable. Por lo visto, el capitán Wentzel, personaje de las Notas de un soldado de Garshin, no era una invención del autor.