La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Además, como hecho a propósito, el tiempo era cálido, sereno y luminoso. A la izquierda, cerca de nosotros, se distinguía la verde orilla de Sajalín, precisamente su parte deshabitada y virgen, aún no tocada por la colonia penitenciaria; a la derecha, en el aire claro, de una transparencia perfecta, se vislumbraba apenas la costa de Tartaria. En ese punto el estrecho se parece más a un brazo de mar que en Dué y el agua no es tan turbia como en las cercanías de Dué. Todo es más espacioso y se respira mejor.