La isla de Sajalin

La isla de Sajalin

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cuando bajé al interior del barco, encontré una alegre compañía. Aparte del comandante y sus oficiales, se hallaban también en la sala algunos pasajeros: un joven japonés, una dama, un funcionario de intendencia y el padre Irakli, superior de un convento, que me seguía al sur para hacer juntos el viaje de regreso a Rusia. Nuestra compañera de viaje, esposa de un oficial de la marina, había salido huyendo de Vladivostok, aterrorizada por el cólera, pero ahora, ya más tranquila, había decidido regresar. Tenía un carácter envidiable. Bastaba el motivo más insignificante para que estallara en las más sinceras y joviales carcajadas, que llegaban hasta la extenuación, hasta las lágrimas. Empezaba a contar algo, tartamudeando, y de pronto su risa y su alegría se derramaban como una cascada; al verla, también yo me echaba a reír, luego el padre Irakli y a continuación el japonés. «¡Vaya!», decía finalmente el comandante, agitando la mano y dejándose ganar también por la hilaridad. Es probable que no haya habido nunca en el estrecho de Tartaria, normalmente tan severo, tantas carcajadas. A la mañana siguiente nos encontramos en cubierta para charlar el padre superior, la dama, el japonés y yo. Y de nuevo estallaron las risas; solo faltó que las ballenas sacaran la cabeza del agua y también se echaran a reír.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker