La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Vista desde el mar, la ciudad tiene un aire no del todo siberiano, sino de otra clase que no acierto a definir. Se fundó hace casi cuarenta años, cuando a lo largo de la costa meridional se desperdigaban en desorden algunas casas y cobertizos japoneses; es muy posible que la proximidad de las construcciones japonesas ejerciera alguna influencia en su aspecto exterior y le comunicara ciertos rasgos característicos. Se considera que el año de la fundación de Kórsakov es 1869, pero esa fecha solo hace referencia a la fundación de la colonia penitenciaria. En realidad, el primer puesto ruso en la bahía de los Salmones se remonta a 1853-54. Se asienta en una depresión del terreno que sigue llevando el nombre japonés de Hahka-Tomari y desde el mar solo se ve su calle principal; desde la lejanía parece como si la calzada y las dos hileras de casas descendieran bruscamente por la orilla, pero se trata de un efecto óptico; en realidad la pendiente no es tan pronunciada. Las nuevas construcciones de madera brillan y refulgen al sol y se vislumbra la iglesia blanca, de una arquitectura antigua, sobria y bella. Todas las casas disponen de altos postes, probablemente para las banderas, lo que confiere a la aldea una apariencia desagradable y erizada. Aquí, como en las radas del norte, los navíos anclan a una e incluso dos verstas de la orilla; el muelle solo pueden utilizarlo los cúteres de vapor y las barcazas. A nuestro vapor se acercó un cúter lleno de funcionarios y enseguida se oyeron alegres voces: «¡Boy, una cerveza! ¡Boy, un coñac!». Luego se aproximó una ballenera, en la que remaban presos vestidos de marineros; I. I. Beli, el jefe del distrito, manejaba el timón. Cuando la ballenera alcanzó la escala, ordenó a la manera militar: «¡Remos arriba!».