La isla de Sajalin
La isla de Sajalin La cárcel de Kórsakov ocupa el punto más elevado del puesto y probablemente el más saludable. En el lugar donde la calle principal se topa con el muro de la cárcel hay un modesto portón, donde solo el letrero y la muchedumbre de presos que se amontona allí todas las tardes, a los que se hace pasar uno a uno por una portezuela para cachearlos, indica que no es un portón ordinario, sino la entrada de la cárcel. El patio ocupa un terreno en pendiente desde cuyo centro, a pesar del muro y de las construcciones adyacentes, se ve el mar azul y el horizonte lejano, por lo que se tiene la impresión de que es un lugar muy aireado. Al inspeccionar la cárcel lo primero que llama la atención es la tendencia de la administración a separar claramente a los presos de los colonos. En Aleksándrovsk los talleres de la cárcel y las viviendas de varios centenares de presos están desperdigados por todo el puesto; aquí todos los talleres e incluso la estación de bomberos se encuentran en el recinto de la prisión, fuera del cual no se permite residir, salvo raras excepciones, ni siquiera a los presos rehabilitados. El puesto es una cosa y la prisión otra; se puede vivir mucho tiempo en el puesto sin reparar en que al final de la calle hay una cárcel.