La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Ocho verstas más allá, en un lugar al que los japoneses y los ainos llamaban Siancha y donde en otro tiempo habÃa un almacén de pesca japonés, se encuentra la colonia de Gálkino-Vráskoie o Siantsi, fundada en 1884. Es un enclave bonito, en la confluencia del Takoe y el Naibu, pero su situación no puede ser peor. En primavera y en otoño, y también en verano cuando el tiempo es lluvioso, el Naibu, caprichoso como todos los torrentes de montaña, se desborda e inunda Siantsi. La fuerte corriente cierra la desembocadura del Takoe, de modo que también las orillas de este se anegan. Lo mismo sucede con todos los arroyuelos que desembocan en el Takoe. Durante ese periodo, Gálkino-Vráskoie parece Venecia y para desplazarse hay que emplear barcas ainas; a veces el agua recubre el suelo de las isbas levantadas en las zonas más deprimidas. Ese asentamiento lo eligió un tal señor Ivánov, que conoce tan poco su oficio como las lenguas guiliaka y aina, de las que es intérprete oficial; en realidad, en aquella época era inspector adjunto de prisiones y desempeñaba las funciones del actual inspector de las colonias. Los ainos y los colonos le advirtieron de que el lugar era cenagoso, pero no les hizo caso. Los que se quejaban eran azotados. En una de las inundaciones se ahogó un buey, en otra un caballo.