La isla de Sajalin
La isla de Sajalin No son belicosos y no soportan la violencia, de modo que no fue difícil someterlos, esclavizarlos o expulsarlos. Los mongoles los echaron de Asia y los japoneses de Nippon y Matsmai; en Sajalín los guiliakos no les permitieron establecerse más al norte de Taraika y en las islas Kuriles se encontraron con los cosacos, de manera que su situación acabó siendo desesperada. En la actualidad los ainos, que suelen llevar la cabeza descubierta, los pies descalzos y los pantalones remangados por encima de la rodilla, os hacen una reverencia si se encuentran con vosotros en la carretera y os miran con esa dulzura triste y dolorosa de las personas desdichadas, como si quisieran disculparse por sus grandes barbas y su incapacidad para prosperar.
Para una mayor información sobre los ainos remito al lector a las obras de Shrenk, Dobrotvorski y A. Polonski[83].