La isla de Sajalin
La isla de Sajalin La elección de los lugares para erigir nuevos asentamientos, que exige experiencia y ciertos conocimientos particulares, se confía a la administración local, es decir, a los jefes de distrito, inspectores de las cárceles y supervisores de las colonias. No hay ningún tipo de leyes específicas u instrucciones sobre el particular y todo el asunto depende de circunstancias fortuitas, como la composición del personal: si llevan mucho tiempo desempeñando sus funciones y conocen el terreno y la población carcelaria —tal es el caso, por ejemplo, del señor Butakovo en el norte y los señores Beli y Yartsev en el sur— o se trata de personas que han ingresado recientemente en la administración, en el mejor de los casos literatos, juristas o tenientes de infantería, y en el peor, gente sin la menor instrucción, que no ha trabajado nunca antes, en su mayoría jóvenes de ciudad que no saben nada de la vida. Ya he mencionado a un funcionario que no creyó a los colonos y a los nativos cuando le advirtieron de que el lugar que había elegido para fundar una colonia se inundaba en primavera y en los periodos de copiosas lluvias. Durante mi estancia, un funcionario recorrió con su comitiva quince o veinte verstas a caballo para inspeccionar un nuevo emplazamiento y regresó ese mismo día: dos o tres horas le habían bastado para examinar el lugar y dar su aprobación. Dijo que había sido un paseo muy agradable.