La isla de Sajalin
La isla de Sajalin El Reglamento no subordina la concesión de los derechos de campesino, al cabo de diez años, a ninguna condición particular. Excepto los casos previstos en las cláusulas del artículo 375, la única condición es haber vivido diez años en Sajalín, independientemente de que el colono haya sido propietario o un simple obrero. Cuando hablamos de esta cuestión, el señor Kamorski, inspector de prisiones de la región del Amur, me confirmó que la administración no tiene derecho a retener más de diez años a un deportado que haya alcanzado la condición de colono ni a poner ningún tipo de impedimento para que reciba la denominación de campesino. No obstante, durante mi estancia en Sajalín me encontré con un viejo que había sido colono más de diez años y aún no había entrado en la categoría de campesino. No obstante, no pude confrontar su testimonio con los registros oficiales y, por tanto, no estoy en condiciones de juzgar su grado de veracidad. Puede que ese viejo se equivocara en las cuentas e incluso que me mintiera, aunque, dados el descuido y la torpeza de los escribientes y la ineptitud de los funcionarios subalternos, uno puede esperar toda suerte de caprichos de las oficinas de Sajalín. Para los colonos que «se han comportado de forma totalmente satisfactoria, se han ocupado de tareas útiles y han llevado una vida sedentaria», el plazo de diez años puede reducirse a seis. El comandante de la isla y los jefes de distrito hacen amplio uso del artículo 377 que les faculta a conceder ese privilegio. Al menos casi todo los campesinos que conozco pudieron beneficiarse de ese estatus al cabo de seis años. Por desgracia, los conceptos «trabajo útil» y «vida sedentaria», que según el Reglamento condicionan ese privilegio, tienen significados diferentes en cada uno de los tres distritos. En el de Timovo, por ejemplo, un colono no alcanzará la condición de campesino mientras deba dinero al Estado y su isba no tenga una techumbre de tablas. En Aleksándrovsk, los colonos que no se dediquen a la agricultura no necesitan aperos ni grano; en consecuencia, su deuda será menor y recibirán sus derechos con mayor facilidad. Se establece como condición indispensable que el colono se convierta en propietario, aunque entre los exiliados abundan personas que, por naturaleza, son incapaces de hacerlo y se encuentran más a gusto cuando trabajan para otra persona.