La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Además de la penuria y la ociosidad, hay una tercera fuente de desgracias para la mujer libre: el marido. Se puede beber o jugar a las cartas su ración, la ropa de la mujer e incluso la de los niños. Puede cometer un nuevo crimen o darse a la fuga. El colono Bishevets, del distrito de Timovo, estaba encerrado en una celda de castigo de la prisión de Dué, durante mi paso por ese lugar, acusado de intento de asesinato. Su mujer y sus hijos se habían instalado no lejos de allí, en los barracones familiares, descuidando su casa y sus cultivos. El colono Kucherenko, de Malo Timovo, se dio a la fuga, abandonando a su mujer y a sus hijos. Aun en el caso de que el marido no sea de los que asesinan o se evaden, la mujer vive todos los días con el alma en vilo, temiendo que le castiguen, víctima de una acusación falsa, o que le obliguen a trabajar hasta enfermar y morir.