La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Con unos rendimientos tan pobres, el propietario de Sajalín, para poder alimentarse, debe disponer al menos de cuatro desiatinas de tierra de labor, no escatimar esfuerzos y abstenerse de pagar a los trabajadores. Cuando en un futuro no lejano el monocultivo permanente, sin barbecho ni abono, agote el suelo y los exiliados «reconozcan la necesidad de recurrir a métodos de cultivo más racionales y a un sistema de rotación», se necesitará más tierra y más trabajo, y se abandonará forzosamente el cultivo de cereales, que se habrá revelado improductivo y deficitario.