La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Hablemos ahora de la vida espiritual, de la satisfacción de necesidades de orden superior. A la colonia se la considera un centro correccional, pero en Sajalín no hay instituciones ni personas que se ocupen especialmente de la reforma de los criminales. El Reglamento de la deportación no incluye instrucciones o artículos sobre el particular, a no ser algunas indicaciones sobre los casos en que los oficiales o suboficiales de los convoyes pueden usar sus armas contra los detenidos o los momentos en que el sacerdote debe «hablarles de los deberes de la fe y la moral» y explicar a los exiliados «la importancia de la disminución de las penas», etc. Ni siquiera hay una opinión definitiva al respecto, aunque suele aceptarse que, en materia de rehabilitación, el papel principal corresponde a la Iglesia y a la escuela, y, en segundo término, a la población libre que, con su autoridad, tacto y ejemplo personal, puede contribuir de forma significativa a la suavización de las costumbres.