La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Al día siguiente de su llegada, el gobernador general inició la inspección de las prisiones y los asentamientos de los colonos. En todas partes los colonos, que lo habían esperado con gran impaciencia, le entregaban peticiones y le dirigían requerimientos orales. Cada uno hablaba por sí mismo o uno hablaba en nombre de todos; y, dado que el arte de la oratoria florece en Sajalín, no faltaron los discursos; en su intervención, el colono Máslov, de Derbínskoie, se refirió varias veces a las autoridades como «los más corteses gobernantes». Por desgracia, casi ninguno de los que se dirigían al barón A. N. Korff le pedía lo que debía. Lo mismo que en Rusia en casos análogos, se puso de manifiesto la lamentable ignorancia del mujik: no solicitaban escuelas, justicia, salarios, sino bagatelas: un subsidio estatal, la adopción de un niño; en definitiva, peticiones que las propias autoridades locales podían satisfacer.