La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Las estadísticas de la cárcel apenas se han ocupado hasta la fecha del tema de los fugitivos. Por ahora solo se puede decir que se fugan con mayor frecuencia aquellos presos que sienten con mayor intensidad la diferencia entre el clima de Sajalín y el de su lugar de origen. Se trata principalmente de oriundos del Cáucaso, Crimea, Besarabia y Ucrania. Es posible encontrar listas de fugados o de hombres que han sido capturados, a veces de cincuenta o sesenta personas, en las que no aparece ni un solo apellido ruso: todos son Oglis, Suleimanes y Hasanes. No cabe la menor duda de que los condenados a cadena perpetua o a penas largas se fugan con mayor frecuencia que los presos de tercer grado; los que pernoctan en la cárcel, con mayor frecuencia que los que viven fuera de ella; los jóvenes y los nuevos, con mayor frecuencia que los presos más antiguos. Las mujeres se evaden en mucha menor medida que los hombres, lo que se explica por las dificultades de la empresa y también por la circunstancia de que, una vez en el penal, no tardan en establecer sólidos vínculos. Las obligaciones con su esposa y sus hijos apartan a algunos hombres de la fuga, aunque se han dado casos de evasiones de familias enteras. Los maridos legítimos huyen menos que los ilegítimos. Cuando recorría las isbas y preguntaba a las presas dónde estaban sus cohabitantes, a menudo me respondían:
—¿Cómo quiere que lo sepa? ¡No voy a pasarme el día entero buscándolo!