La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Para juzgar en qué época del año son más frecuentes los intentos de fuga, recurriré a algunas cifras que conseguí encontrar y anotar. En los años 1877, 1878, 1885, 1887, 1888 y 1889, se fugaron mil quinientos un presos. Esa cifra se distribuye por meses como sigue: enero, ciento diecisiete; febrero, sesenta y cuatro; marzo, veinte; abril, veinte; mayo, ciento cuarenta y siete; junio, doscientos noventa; julio, doscientos ochenta y tres; agosto, doscientos treinta y uno; septiembre, ciento cincuenta; octubre, cuarenta y cuatro; noviembre, treinta y cinco; diciembre, cien. Si trazáramos una curva de las evasiones, veríamos que alcanzan su punto más alto en verano y en los meses invernales de frío más intenso. Evidentemente, los momentos más favorables son los días en que hace bueno, se trabaja fuera de la cárcel, hay peces migratorios, las bayas de la taiga están maduras y los colonos disponen de patatas; o bien cuando el mar está cubierto de hielo y Sajalín deja de ser una isla. El aumento del número de fugas en verano y en invierno también se ve favorecido por la llegada de nuevos contingentes en primavera y en otoño. En marzo y en abril se producen menos evasiones porque en esa época los ríos se deshielan y a veces es imposible encontrar alimentos ni en la taiga ni en las haciendas de los colonos que, en general, ya en primavera se encuentran sin pan.