La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Como ya he dicho, por cada fugitivo capturado y devuelto a la cárcel, los soldados, los guiliakos y, en general, quienes se ocupan de perseguirlos, reciben del Estado una recompensa de tres rublos por cabeza. No cabe duda de que esa cantidad, tentadora para una persona hambrienta, ayuda a la captura y aumenta la cantidad de fugitivos capturados «vivos o muertos», pero esa ayuda no compensa el daño moral que se causa a la población de la isla. Quien está obligado a capturar un fugitivo, ya sea un soldado o un colono desvalijado, lo atrapará sin necesidad de los tres rublos; quien lo hace por razones económicas, y no en cumplimiento de sus funciones o por necesidad, convierte la captura en una empresa miserable y los tres rublos una gratificación de lo más vil.