La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Además de la vía férrea y de la recién descrita Slobodka, hay otra cosa digna de mención en el espacio comprendido entre la orilla del mar y el puesto: el paso del río Duika. En el agua, en lugar de una barca o un transbordador, hay una caja enorme, completamente cuadrada. El capitán de esa embarcación, única en su género, es el preso Krasivi, que reniega de su origen. Tiene ya setenta y un años. Es un hombre jorobado, con omóplatos prominentes, una costilla rota, un pulgar de menos y el cuerpo cubierto de marcas de azotes y latigazos. Aunque no tiene canas, su pelo parece como desteñido y sus ojos azules y brillantes tienen una expresión alegre y bondadosa. Va descalzo y vestido con harapos. Es una persona vivaracha, le gusta reír y hablar. En 1885 desertó del ejército «por una estupidez» y empezó a vagabundear, renegando de sus orígenes. Fue detenido y enviado a la región de Zabaikal o, como él dice, al país de los cosacos.