La isla de Sajalin
La isla de Sajalin —Entonces pensaba —me contó— que en Siberia la gente vivía bajo tierra. De camino a Tiutmen decidí escapar. Llegué hasta Kamishlov, donde me capturaron y me condenaron, excelencia, a veinte años de trabajos forzados y noventa latigazos. Me enviaron a Kara, me propinaron los latigazos, y desde allí me trasladaron a Kórsakov, en Sajalín. Me escapé de Kórsakov con un compañero, pero solo llegué a Dué, pues enfermé y no pude ir más lejos. Mi compañero llegó hasta Blagoveschensk. Ahora estoy cumpliendo mi segunda condena y hace veintidós años que vivo en Sajalín. Mi único delito fue desertar del ejército.
—¿Por qué sigues ocultando tu verdadero nombre? ¿Qué necesidad hay?
—El verano pasado se lo dije a un funcionario.
—¿Y qué pasó?
—Nada. El funcionario me dijo: «Antes de que tramitemos la instancia, habrás muerto. Sigue como estás. ¿Qué más te da?». Y tenía razón… De todas formas, no voy a vivir mucho. Y sin embargo, excelencia, mi familia sabría dónde estoy.
—¿Cómo te llamas?
—Mi nombre aquí es Vasili Ignátiev, excelencia.
—¿Y el verdadero?
Krasivi se lo pensó un rato y luego dijo: