La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Aleksándrovsk empezó a crecer cuando Sajalín alcanzó su nuevo estatus, que implicaba la creación de numerosos cargos, incluido el de general. Se necesitaba un nuevo asentamiento para los recién llegados y sus oficinas, pues Dué, donde hasta entonces se encontraba la administración del penal, era un lugar demasiado pequeño y siniestro. Slobodka se alzaba ya en un espacio abierto y, a seis verstas de allí, la prisión de Duika, de modo que a su alrededor fue creándose poco a poco un barrio residencial: viviendas y oficinas para los funcionarios, una iglesia, almacenes, tiendas y demás. Y así fue surgiendo algo indispensable para Sajalín, una ciudad, el París de Sajalín, donde las personas que solo pueden respirar el aire de las ciudades y ocuparse de asuntos urbanos encontraron una sociedad y un entorno idóneos.