La isla de Sajalin
La isla de Sajalin En invierno se convierte en cargador de leña y vive en la oficina del embarcadero. Un día lo vi, con los pantalones por encima de las rodillas, las piernas fibrosas y violáceas al aire, sosteniendo con la ayuda de un chino una red en la brillaban varios salmones plateados, tan gruesos como nuestras percas. Le llamé con un grito y él me respondió alegremente.
El puesto de Aleksándrovsk se fundó en 1881. Un funcionario que vive en Sajalín desde hace diez años me dijo que cuando llegó al puesto de Aleksándrovsk por primera vez, estuvo a punto de ahogarse en un pantano. El padre Irakli, que vivió en Aleksándrovsk hasta 1886, contaba que al principio solo había tres casas y que la prisión se encontraba en el pequeño pabellón que ahora ocupan los músicos. En las calles había tocones. En el lugar donde ahora se alza la fábrica de ladrillos, en 1882 se cazaban martas cibelinas. Al padre Irakli se le ofreció la garita de vigilancia como iglesia, pero él la rechazó, alegando falta de espacio. Cuando hacía buen tiempo celebraba el oficio en la plaza; y cuando hacía malo, en el pabellón o donde fuese, y recitaba solo la liturgia de la mañana.
—Oficiaba entre el tintineo de las cadenas —contaba—, entre el rumor y el calor de las ollas. Estás diciendo «¡Gloria a la Santísima Trinidad!», y oyes a tu lado: «Te voy a romper…».