Tres hermanas
Tres hermanas KULIGUIN. —¡Mascha querida…! ¡Querida mÃa…!
IRINA. —¡Está cansada! ¡Hay que dejarla descansar, Fedia!
KULIGUIN. —Ya me voy… ¡Esposa mÃa amadÃsima…! ¡Te amo, único bien mÃo…!
MASCHA. —(Enfadada). «Amo, amas, amat, amamus, amatis, amant»…
KULIGUIN. —(Riendo). ¡SÃ…! ¡La verdad es que eres extraordinaria…! ¡Hace ya siete años que nos casamos, y me parece que fue ayer! ¡Palabra de honor…! ¡SÃ…! ¡La verdad es que eres una mujer extraordinaria…! ¡Estoy contento, contento, contento…!
MASCHA. —¡Y yo aburrida, aburrida, aburrida…! (Se incorpora y continúa hablando sentada). ¡No se me quita de la cabeza…! ¡Es sencillamente indignante…! ¡Lo tengo metido en la cabeza como un clavo y no puedo callarme…! ¡Me refiero a Andrei…! ¡Ha hipotecado esta casa en el banco, y su mujer se ha apropiado todo el dinero…! ¡Como si esta casa le perteneciera solamente a él…! ¡Es de los cuatro…! ¡Tiene que reconocerlo si es una persona decente…!
KULIGUIN. —¡No vale la pena, Mascha…! ¿Qué falta te hace a ti nada?… ¡Andriuscha está en deuda con todo el mundo!
MASCHA. —¡Sea como sea, es indignante! (Vuelve a recostarse).