Tres hermanas
Tres hermanas Entra CHEBUTIKIN.
MASCHA. —¡Ya se van los nuestros…! ¡Qué se le va a hacer…! ¡Buen viaje! (A su marido). Vámonos nosotros a casa. ¿Dónde está mi capa y mi sombrero?
KULIGUIN. —Los dejaste allí. Ahora mismo te los traigo.
OLGA. —Sí… ¡Ya es hora de irse cada cual a su casa…!
CHEBUTIKIN. —¡Olga Sergueevna!
OLGA. —¿Qué? (Pausa).
CHEBUTIKIN. —Nada… ¡No sé cómo decírselo! (Le murmura algo al oído).
OLGA. —(Espantada). ¿Será posible?
CHEBUTIKIN. —Sí… ¡Ése es el caso…! ¡Estoy agotado…! ¡No tengo ánimos para hablar más! (Con acento de enojo). ¡Qué más da, después de todo!
MASCHA. —Pero ¿qué ha ocurrido?
OLGA. —(Rodeando entre sus brazos a IRINA). ¡Qué terrible día el de hoy…! ¡No sé, querida, cómo decírtelo!
IRINA. —¿Decirme el qué?… ¡Pronto! ¡Lo que sea…! ¡Por el amor de Dios! (Llora).
CHEBUTIKIN. —¡En el duelo ha resultado muerto el barón!
