Tres hermanas
Tres hermanas OLGA. —¡Tenemos en él a todo un sabio…! ¡Toca el violÃn y talla infinidad de cositas! ¡En una palabra: lo domina todo…! ¡Andrei! ¡No te vayas…! ¡Ha tomado la costumbre de marcharse! ¡Ven acá! (MASCHA e IRINA, entre risas y cogiéndole por los brazos, le obligan a volver).
MASCHA. —¡Ven! ¡Ven!
ANDREI. —¡Dejadme, por favor!
MASCHA. —¡Tiene gracia! ¿No llamaban en tiempos a Alexander Ignatievich «el Mayor enamorado» y no se enfadaba en absoluto?
VERSCHININ. —En absoluto.
MASCHA. —¡Pues yo quiero llamarte a ti «el violinista enamorado»!
IRINA. —¡O «el profesor enamorado»!
OLGA. —¡Porque Andriuschka está enamorado…! ¡Está enamorado!
IRINA. —(Aplaudiendo). ¡Bravo! ¡Bravo…! ¡Bis…! ¡Andriuschka está enamorado!
CHEBUTIKIN. —(Acercándose a ANDREI por la espalda y cogiéndole con ambas manos por el talle). «¡Solo para el amor fuimos creados por la Naturaleza!». (RÃe, siempre sin separarse del periódico).