Tres hermanas
Tres hermanas CHEBUTIKIN. —¡Bah…! ¡Eso ya pasó! ¡Hace ya dos años que no bebo, y además… (Impacientándose), qué más da!
MASCHA. —¡No se atreva, de todos modos! ¡No se atreva! (Con enfado, pero evitando que su marido la oiga). ¡Diablos…! ¡Otra vez a aburrirse en casa del director!
TUSENBACH. —Yo que usted no iría. La cosa es sencilla.
CHEBUTIKIN. —¡No vaya, monina!
MASCHA. —¡Sí…, no vaya…! ¡Este maldito modo de vivir mío es insoportable! (Entra en el salón).
CHEBUTIKIN. —(Yendo en pos de ella). ¡Bueno! ¡Bueno…!
SOLIONII. —(Entrando en el salón). «¡Pitas! ¡Pitas! ¡Pitas!»…
TUSENBACH. —¡Basta ya, Vasilii Vasilich! ¡Basta!
SOLIONII. —«¡Pitas! ¡Pitas! ¡Pitas!»…
KULIGUIN. —(Alegremente). ¡A su salud, coronel…! ¡Pedagogo de carrera, formo parte de esta familia! ¡Soy el marido de Mascha…! ¡Es muy buena! ¡Muy buena…!