Tres hermanas
Tres hermanas Entra NATALIA IVANOVNA envuelta en una bata y con una vela en la mano; da unos pasos y se detiene ante la puerta de la habitación de ANDREI.
NATASCHA. —¿Qué haces, Andriuscha? ¿Estás leyendo?… ¡No…, no es nada…! ¡Es que…! (Abre una segunda puerta, echa una ojeada tras ella y vuelve a cerrarla). ¡Estoy mirando no vaya a haber fuego! (Entra ANDREI con un libro en la mano).
ANDREI. —¿Qué quieres, Natascha?
NATASCHA. —¡El servicio, con el carnaval, anda trastornado; tiene una que andar mira que te mira por si sucede algo…! ¡Ayer, a medianoche, al pasar por el comedor, vi que se habÃan dejado encendida una vela…! ¿Quién fue?… No pude averiguarlo. (Depositando la vela). ¿Qué hora es?
ANDREI. —(Mirando el reloj). Las ocho y cuarto.
NATASCHA. —Olga e Irina todavÃa no han vuelto. No han vuelto… ¡Como las pobrecitas trabajan: Olga en el Consejo Pedagógico e Irina en el Telégrafo…! (Suspirando). Esta mañana, hablando con tu hermana, le dije: «¡CuÃdate mucho, Irina querida!»… Pero ¡no me hace caso! ¿Asà que dices que son las ocho y cuarto?… Nuestro Bobik anda regular… ¿Por qué estará tan frÃo? ¡Ayer tenÃa fiebre y hoy está frÃo…! ¡Me da tanto miedo!
