Tres hermanas
Tres hermanas VERSCHININ. —Estudié en el mismo sitio que usted. No fui a la Academia, pero leo mucho, aunque no sé escoger mis lecturas, por lo que puede que lo que leo sea precisamente lo que no hay que leer… ¡Sin embargo, cuanto más larga es mi vida, tanto más afán de leer tengo! ¡Empiezo a verme el pelo blanco, soy casi un viejo y qué poco sé…! ¡Qué poco…! ¡No obstante, se me figura que lo principal, lo verdadero, sí lo conozco bien…! ¡Cómo me gustaría poder demostrarles que la felicidad no existe…! ¡Que no debe existir y que no existirá para nosotros…! ¡Nuestra única misión es trabajar y trabajar, dejando que sea la felicidad la suerte de nuestros lejanos descendientes…! ¡Si no soy yo feliz, lo serán, al menos, los descendientes de mis descendientes!