Amia
Amia Para sustentar la versión oficial, se colocaron fragmentos de una Traffic en la zona de la explosión. Estos restos fueron presentados como evidencia irrefutable, pero su procedencia nunca fue completamente esclarecida. Además, los testimonios que contradecían esta narrativa fueron ignorados o desestimados. Sobrevivientes como Silvia Castillo y Adriana Mena declararon que no habían visto ningún vehículo en el lugar y señalaron la insistencia de los investigadores en que confirmaran la presencia de la camioneta. Estas declaraciones no fueron incluidas en el expediente final.
La Traffic blanca se convirtió en un símbolo del encubrimiento. Fue utilizada como un elemento narrativo central para justificar la hipótesis de un ataque suicida y para desviar la atención de otras líneas de investigación. Los servicios de inteligencia, tanto nacionales como internacionales, jugaron un papel crucial en la consolidación de este relato. La CIA y el Mossad, en particular, promovieron esta teoría para respaldar su interés en culpar a Irán, mientras que las autoridades argentinas se alinearon con estas agendas por conveniencia política.