Amia
Amia Uno de los elementos más controvertidos del atentado a la AMIA fue la insistencia en la existencia de una camioneta Traffic blanca que supuestamente había transportado la carga explosiva. Desde el primer momento, esta narrativa fue utilizada para estructurar el relato oficial que vinculaba el ataque con grupos fundamentalistas islámicos, específicamente Hezbollah. Sin embargo, un análisis detallado revela que la Traffic blanca fue un montaje diseñado para desviar la atención de las verdaderas causas y autores del atentado.
Apenas minutos después de la explosión, un hombre desconocido fue visto recogiendo restos de escombros en la escena del crimen. Según testigos, fue este hombre quien sugirió, sin pruebas aparentes, que el atentado había sido causado por una camioneta. Sin embargo, ninguno de los testigos presenciales, incluidos sobrevivientes clave como el barrendero Juan Carlos Álvarez, vio dicho vehículo en las inmediaciones antes del estallido. Álvarez aseguró que lo único presente era un volquete, que posteriormente fue encontrado destrozado, indicando que pudo haber contenido parte de los explosivos.
