Amia
Amia Sin embargo, estas promesas comenzaron a romperse una vez que Menem asumió el poder en 1989. Presionado por actores internacionales, el gobierno argentino anuló los acuerdos relacionados con la tecnología nuclear. En paralelo, crecieron las tensiones por los controles que desvelaron el movimiento de fondos ilegales y el rol de los agentes sirios en Argentina. Las expectativas de Siria de un socio incondicional se desmoronaron cuando Menem reforzó su relación con Estados Unidos e Israel, acudiendo a una visita oficial a este último país, lo que fue percibido como una traición directa a los compromisos asumidos.
La respuesta siria no se hizo esperar. La decepción de Hafez Al Assad se transformó en una estrategia de venganza silenciosa pero implacable. Las relaciones bilaterales, antes fortalecidas por la cooperación encubierta, se enfriaron rápidamente, dando paso a tensiones que, años después, se manifestarían de manera violenta y trágica en territorio argentino.
