Cuentos Breves - Autito de madera
Cuentos Breves - Autito de madera Otros llevaban sus mascotas para que corrieran tras las vivarachas. Una tarde, luego de un chaparrón veraniego, apareció un individuo con un perro labrador, el hombre se había propuesto atrapar uno como botín de caza. El perro era un animal criado en departamento, pero el instinto de cazador pareció aflorar cuando vio a las ardillas.
El dueño del animal había apostado con un vecino que esa tarde solitaria cazaría a esos bribones. Tenía toda su confianza en el labrador. Quitó la cuerda del collar del perro y lo dejó correr tras las pequeñas, que, adivinando la intensión del animal, tomaron diferentes direcciones, se apresuraron en trepar el árbol más cercano, desde una rama, con los ojos saltones observaban al can, entre silbidos bajaban de sus refugios, provocando feroces ataques que, con mucha destreza, esquivaban, el animal daba aparatosos choques contra los arbustos.
La tarde de cacería se había convertido en un divertido entretenimiento para las pícaras, que no paraban de acelerar su juego. El labrado fue arrastrado hasta quedar lleno de rasguños; patinó tantas vez en el suelo húmedo, que su pelaje quedó lleno de barro por los traspiés y golpes que se había propinado.