Búffalo Bill
Búffalo Bill El siguiente relato explica la razón de la fama del noble perro. Un día, dos de las hermanas de Bill paseaban por los lindes de un bosquecillo cercano a la casa, cuando el perro, que las acompañaba, lanzó, de repente, un ronco gruñido. Las chicas siguieron la dirección de la mirada del perro y vieron, trepada a un árbol, una pantera, fija la mirada en ellas, pronta a abalanzarse a despedazarlas. Aterradas, echaron a correr, mientras el fiel Turk se adelantaba hacia la bestia, como tratando de distraerla para dar tiempo a las chicas para que se alejaran. Pocos instantes después, los espantosos gruñidos de ambos animales les hizo saber —pues no se animaron a darse vuelta para mirar— que se habían trabado en lucha. En eso oyeron el característico silbido de su hermano Bill; entonces se detuvieron y miraron hacia el sitio de la lucha. Era evidente que el pobre perro llevaba la peor parte, pero ya habíase echado Bill su rifle al hombro y un segundo después, la certera puntería del niño daba cuenta de la pantera y salvaba la vida del perro. El que había disparado ese tiro era un niño de sólo ocho años de edad, que demostró con ello no solamente buena puntería, sino un temple nervioso a toda prueba, pues los animales estaban trenzados en lucha y era tan fácil matar a uno por otro como a los dos. Se necesitaban una gran serenidad y un valor ejemplares.