Búffalo Bill
Búffalo Bill —Me parece conveniente que nos pongamos en marcha también nosotros; podemos ir despacio pues estoy seguro de que en cuanto lea mi nota el general se pondrá en marcha hacia acá —dijo Ward.
Pocos minutos hacía que se había marchado el cabo cuando oímos unos disparos que venían de la dirección que él llevaba. Casi con el último disparo apareció él a toda rienda perseguido por cuatro o cinco indios. Al verlos, cargamos sobre ellos obligándoles a huir y cruzar el río. Sin embargo, era de lamentar que nos hubieran visto, porque, como hizo observar el teniente, la comarca entera pronto sabría de la existencia de soldados regulares y las tribus se aprestarían a la defensa.
A todo esto, la nota para el general Carr aún no había sido despachada, lo que podría acarrearnos inconvenientes inmediatos, pues dada nuestra inferioridad numérica, si nos atacaban, era seguro que nos aniquilarían.
—Teniente, deme esa nota, que yo me encargaré de que llegue a destino —le propuse.
No esperó a que yo insistiera y me dio el papel. Espoleé mi caballo y me lancé cuesta abajo. Después de cabalgar breve trecho vi al grupo de indios que llevaba carne a la aldea y que ya habíamos observado con Ward.