Búffalo Bill
Búffalo Bill Pero, una vez derrotada la turba de sioux, no pudimos perseguirlos porque el general había dado orden al convoy de seguirnos con su escolta, pero como anochecía y éstos no aparecían, decidió regresar en su busca, no fuera cosa de que una partida de indios los hubiese visto y los tuviera rodeados. Teníamos que impedir por todos los medios la pérdida de las provisiones.
De modo que regresamos, dirigiéndonos a su encuentro.
A eso de las nueve de la mañana dimos con él y acampamos hasta la madrugada siguiente en que continuamos la marcha, sin ver un solo indio. No obstante, dos millas más abajo reconocimos las huellas de un campamento que parecía haber sido abandonado con gran apuro. Prendimos fuego a todo lo que era susceptible de ser quemado y seguimos viaje con la mayor velocidad posible, en la esperanza de reanudar la abandonada persecución.
La ruta en que nos hallábamos nos conducía al noroeste del Republican, y era sin duda el camino que ellos seguían. Pero nuestras esperanzas de alcanzarlos eran inciertas, pues no acampaban durante la noche. De modo que día a día nos sacaban considerable ventaja.