Búffalo Bill
Búffalo Bill —Oh, sà —convino el mayor—; es uno de los caballos más notables que he visto.
—¿No podrÃa adquirirlo yo? —pregunté.
—Pertenece al gobierno y dudo que el indio que lo monta quiera desprenderse de él. Le tiene mucho afecto.
—Es que yo también me enamoré de él —dije— y me gustarÃa saber si me estarÃa permitido canjearlo por otro, siempre que yo lo conviniera previamente con el indio.
—No, absolutamente, y hasta lo ayudaré a conseguirlo haciendo que el indio elija el que ha de recibir en su lugar.
Unos dÃas después, a fuerza de zalamerÃas, conseguà el caballo. Mi alegrÃa no tuvo lÃmites aunque en realidad el animal no fuera de mi propiedad pues era del Estado, pero podÃa usarlo como si lo fuera. Lo llamé «Buckskin Joe» a causa de su pelo, parecido al del ante. Entre otras virtudes, me resultó un gran cazador de búfalos. En el invierno de 1872, después que yo hube abandonado el fuerte Mac Pherson, «Buckskin Joe» fue puesto en pública subasta y lo compró Dave Perry, en North Platte, quien unos años más tarde, en 1877, me lo obsequió, permaneciendo en mi poder hasta que murió, en 1879.