Búffalo Bill
Búffalo Bill Seleccionó quinientos de sus hombres bien montados, y en dos horas de marcha forzada nos hallábamos —pues yo era de la partida— de vuelta en Hat o War Bonnet Creek, siendo su intención la de llegar a la ruta principal de los indios que se dirigían al norte e impedirles el cruce del río War Bonnet Creek.
Llegamos al sitio a la segunda noche, y al amanecer del día siguiente, 17 de julio de 1876, salí a rastrear para ver si habían o no cruzado el río. Comprobé, con gran alegría, que no. Sin embargo, de vuelta al comando, vi una larga fila de cheyennes que venía del sur y me apresuré a llevar la noticia al general.
Nuestros hombres montaron y se aprestaron para salir, haciendo el menor ruido posible y manteniéndose fuera de la vista de los indios, mientras el general Merritt, dos soldados y yo, fuimos a dar una vuelta de reconocimiento por las sierras, desde cuyas alturas pudimos comprobar que los cheyennes, venían directamente hacia nosotros. De pronto, un grupo de ellos se separó y se dirigió hacia el oeste, en procura del camino por donde habíamos venido nosotros la noche anterior. Observamos con nuestros largavistas cuál podría ser la razón de que se abrieran, y vimos que por ese camino venían dos soldados regulares, que, evidentemente, nos traían mensajes.