Búffalo Bill
Búffalo Bill Era evidente que los indios tratarÃan de cortar el paso a esos hombres, y el general Merritt temió por la suerte de esos dos hombres. No creyó prudente enviar soldados en su auxilio, para que no se descubriera la existencia de tropas en el lugar, pues podrÃan malograr nuestro plan de tomarlos por sorpresa con el grueso de nuestras tropas. Yo le sugerà que serÃa acertado esperar que estuvieran más cerca de nosotros y que entonces yo les podrÃa salir al paso con unos cuantos scouts en el instante en que se lanzaran sobre los desprevenidos soldados.
—Muy bien, Cody —dijo el general—; si cree que llega a tiempo, hágalo entonces.
Volvà a todo galope al comando, cambié de caballo y tomando unos quince exploradores, regresé al punto en que habÃa dejado al general Merritt.
Mi intención era cruzarme en su camino y entretenerlos hasta que los mensajeros se hubieran alejado del peligro. Éstos se hallaban en ese momento a unos cuatrocientos metros de nosotros y a unos doscientos delante de los indios, quienes se habÃan separado del grupo principal. Nos lanzamos con la velocidad del rayo y los atacamos resueltamente. La sorpresa les cohibió un tanto los movimientos, y de la primera descarga les matamos tres hombres. Los restantes se dirigieron al grupo principal, que se detuvo a esperarlos sin saber exactamente de qué se trataba.