Búffalo Bill
Búffalo Bill El general Terry ordenó a su caballería, el séptimo regimiento, desplegarse en línea de batalla, y previendo un desastre como el de Custer, hizo tomar posiciones también a la artillería. Esas maniobras, que presencié desde mi puesto con gran interés, me demostraron cuán desmoralizados debían de estar, después de lo de Custer, para que un solo hombre pudiera obligar a todo un ejército a formar en línea de combate.
Habiendo gozado lo suficiente del espectáculo, galopé adelantándome hasta la fila de escaramuzas, agitando mi sombrero. Al llegar a unos cien metros, el coronel Weir, jefe del 7.° de Caballería, salió a mi encuentro y me reconoció. Seguí con él hasta el centro de las filas, donde gritó:
—Muchachos, éste es Buffalo Bill; muchos de ustedes lo conocen. ¡Un hurra por Buffalo Bill!
La invitación del coronel Weir fue contestada por tres estentóreos ¡hurra! que me llenaron de emoción.