El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —No puedo decir nada más preciso porque no lo sé.
—PermÃtame que le haga una pregunta más, señorita Stapleton. Si únicamente era eso lo que querÃa usted decir cuando habló conmigo por vez primera, ¿por qué tenÃa tanto interés en que su hermano no oyera lo que me decÃa? No hay en sus palabras nada a lo que ni él, ni nadie, pueda poner objeciones.
—Mi hermano está deseosÃsimo de que la mansión de los Baskerville siga ocupada, porque cree que eso beneficia a los pobres que viven en el páramo. Se enojarÃa si supiera que he dicho algo que pueda impulsar a Sir Henry a marcharse. Pero ya he cumplido con mi deber y no voy a decir nada más. Tengo que volver a casa o de lo contrario Jack me echará de menos y sospechará que he estado con usted. ¡Hasta la vista!
Se dio la vuelta y en muy pocos minutos habÃa desaparecido entre los peñascos desperdigados por el páramo, mientras yo, con el alma llena de vagos temores, proseguÃa mi camino hacia la mansión de los Baskerville.