El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville »—A decir verdad, no me fijaba mucho en sus cartas. Y tampoco me hubiera fijado en ésa de no llegar sola.
»—¿Y no tiene idea de quién pueda ser L. L.?
»—No, señor. Estoy tan a oscuras como usted. Pero creo que si pudiéramos localizar a esa dama sabrÃamos más acerca de la muerte de Sir Charles.
»—Lo que no entiendo, Barrymore, es cómo ha podido ocultar una información tan importante.
»—Compréndalo, señor; nuestros problemas empezaron inmediatamente después y, por otra parte, como es lógico, si se piensa en todo lo que hizo por nosotros, los dos sentÃamos un gran cariño por Sir Charles. Revolver en ese asunto no podÃa ayudar ya a nuestro pobre señor, y conviene andar con tiento cuando hay una dama por medio. Hasta los mejores de entre nosotros…
»—¿Cree usted que podrÃa dañar su reputación?
»—Verá, señor: pensé que no saldrÃa nada bueno. Pero después de haberse portado usted tan bien con nosotros, me parece que le tratarÃa injustamente si no le contara todo lo que sé.
»—Muy bien, Barrymore; puede marcharse.
»Cuando el mayordomo nos hubo dejado Sir Henry se volvió hacia mÃ.