El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —Señora Lyons —dije mientras me ponÃa en pie, después de terminar aquella larga entrevista tan poco satisfactoria—, incurre usted en una gran responsabilidad y se coloca en una posición muy falsa al no confesar todo lo que sabe. Si tengo que solicitar el auxilio de la policÃa, descubrirá lo gravemente que está usted comprometida. Si es usted inocente, ¿por qué empezó negando que hubiera escrito a Sir Charles en esa fecha?
—Porque temÃa que se sacaran conclusiones erróneas y me viera envuelta en un escándalo.
—Y, ¿por qué tenÃa usted tanto interés en que Sir Charles destruyera la carta?
—Si la ha leÃdo sabrá el porqué.
—Yo no he dicho que hubiera leÃdo la carta.
—Ha citado usted un fragmento.
—He citado la postdata. Como ya he dicho, la carta ardió y no era legible en su totalidad. Le pregunto una vez más por qué insistió tanto en que Sir Charles destruyera esa carta.
—Se trata de un asunto muy privado.
—Una razón más para que evite usted una investigación pública.
—Se lo contaré, en ese caso. Si ha oÃdo algo acerca de mi desgraciada historia, sabrá que hice un matrimonio imprudente y que he tenido motivos para lamentarlo.
—Estoy enterado de eso.